Amar basta. Y no basta. Basta si quieres. No basta si te falta. Amar es no necesitar nada más. Amar es querer siempre algo más. Amar es tocar el cielo. Amar es aspirar a lo más alto sin haber llegado todavía. Amar es escuchar que tu corazón hace un ruido nunca oído. Amar es regalar tu corazón y olvidarte de que existe. Amar es sentir que...¿Qué?miércoles, 9 de febrero de 2011
Incoherencias.
Amar basta. Y no basta. Basta si quieres. No basta si te falta. Amar es no necesitar nada más. Amar es querer siempre algo más. Amar es tocar el cielo. Amar es aspirar a lo más alto sin haber llegado todavía. Amar es escuchar que tu corazón hace un ruido nunca oído. Amar es regalar tu corazón y olvidarte de que existe. Amar es sentir que...¿Qué?martes, 8 de febrero de 2011
Felicidad a cada paso gracias al pie derecho.
Vuelvo a tumbarme sobre la cama. Hoy no voy a dejar que nada ni nadie lo destroce. Me incorporo. Preparo la pierna. La pierna derecha es la primera que se posa sobre el suelo. Acto seguido, la izquierda. Recorro el pasillo sin prisas. Hoy no quiero empujones. Me como una tostada. Imagino. Pienso. Escribo en servilletas. Hay cosas que nunca dejan de ser tuyas. Manías. Sonríes porque te acuerdas. Sigues siendo la misma tonta a la que no le gusta decir adiós. Sigues siendo la misma niña que sigue pensando que el destino es caprichoso. Que se pueden tener palabras favoritas y que se puede tener una propia filosofía de vida que siempre te haga caminar hacia delante; n+1. Si te caes n veces, siempre debes levantarte una más.
La felicidad espera en la ventana. Abro los ventanales y me ciega toda la luz. Felicidad. Saber bailar bajo la lluvia. Ver una estrella por las noches. Reírse de todo. Cantar. Confíar en ti. Creer que todo es posible. Soñar sin que alguien te lo impida. Leer entre líneas. Acordarse en cada canción de una persona. Sentir que la vida es especial. No frenar. Arrancar. Despegar. ¿Miedo a volar? Ya no... A lo único que le tengo miedo ya, es a dejar de hacerlo.
domingo, 6 de febrero de 2011
Necesidad de corazones con exceso de azúcar
Hoy quiero hablar de las historias que llevo pegadas con celo al corazón. Me explico. Historias que, pese a querer, nunca he llegado a olvidar de verdad. Bueno, quiero decir, nunca he querido olvidar del todo por si acaso.
Llevo una semana y varios días en Granada. Aunque a mi me han parecido siglos. Entre éxamenes y estudio, y risas entre habitaciones con un cincuenta encima de la puerta, he perdido la noción del tiempo. Pero no del pasado, sino del presente. Echando de menos todo aquel cúmulo de cosas que me hacen sentir en casa, he marcado una como primera preferencia. ¿Primera preferencia? ¿Marcado una? Bueno, es cuestión de tiempo. ¿Pero no lo habías perdido? Pensándolo bien, sí, he perdido mucho el tiempo. Ahora me río. Bien, el objeto, razón, motivo, por el cual hoy mis teclas echan chispitas es porque recuerdo palabras sin sentido. Incoherencias. Y cuando hay palabras llenas de incoherencias y miseria, casi que ya no hay nada. Pero, cuando ya los actos se suman y el producto es igual a conveniencia, la cosa arde y con el viento y el frío polar, ni las cenizas quedan.
¿Qué quiero decir con esto? Que menos mal que hay cosas que sólo ocurren una vez en la vida y que nada vuelve a repetirse. Siempre será como siempre. Menudos lemas. ¿Puro marketing? Sí. Hoy día, con la crisis siempre hay que agarrarse a los clavos ardiendo o... mejor, al sol que más calienta. Que hace frío. Que es invierno. ¿Y en verano? En verano buscaremos otro sudoku, otro pasatiempo, otro momento en nuestras vidas que nos haga conocer a personas tan inolvidables como nosotros hemos decidido que sean. ¿El límite? El límite lo pondrán nuestros sueños y nuestra propia madurez. Ojalá, entonces, no hayamos perdido la noción del tiempo y no hayamos olvidado los recuerdos. Ojalá, algún día, empecemos a valorar el cariño terrenal, el de las personas de a pie, el de una llamada y un ¿cómo estás? o el de un beso y un "te necesito de verdad". Y podamos percibirlo. Y guardarlo en un cofre con candado. Y que no se pierda, ni se hunda, ni se estropee, ni se corrompa, como las palabras...
Ojalá haya más corazones dulces por ahí. Porque estoy harta de toparme con corazones amargos cuya primera preocupación es... ¿a quién gustaré hoy?
sábado, 22 de enero de 2011
Buscando un par de palabras y un te quiero que suene diferente
Y que no suene raro. Y que no suene como siempre. Que tenga otro tono, una nueva sonrisa, una voz más afinada, una fuerza desconocida hasta ahora. Algo. No sé, algo. Alguna cosa que cambie esta rutina que nos está matando a todos...
Ha llegado el invierno y con el frío, un montón de virus que te hacen vomitar estupideces. Y por un momento, todos mis pensamientos se desbaratan y llego a creer que hay cosas que si pueden llegar a cambiar alguna vez, cosas que nunca pensaste que cambiarían, cosas que se tornaron diferentes por un motivo: Por tu culpa.
Ha llegado el invierno y con el frío, un montón de virus que te hacen vomitar estupideces. Y por un momento, todos mis pensamientos se desbaratan y llego a creer que hay cosas que si pueden llegar a cambiar alguna vez, cosas que nunca pensaste que cambiarían, cosas que se tornaron diferentes por un motivo: Por tu culpa.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Dibujando en rojo.
Tengo una idea. Regresemos a ese mismo lugar y pintémoslo igual que lo hicimos antes. Hagamos los mismos tachones. Las mismas pausas. Los mismos errores. Equivoquémonos de nuevo. Es fácil: Tracemos las mismas líneas. Achatemos el mismo corazón. Regalémonos ese trocito de vida por Navidad.
Imaginemos el amor y que todo lo demás, con sus más y sus menos, se calque en ese papel imborrable de nuestras vidas...
Imaginemos el amor y que todo lo demás, con sus más y sus menos, se calque en ese papel imborrable de nuestras vidas...
sábado, 11 de diciembre de 2010
Comiendo galletas especiales
Tarareando esa canción que parece que siempre sale en la radio cuando yo quiero escucharla cojo y me meto una galleta en la boca. Taconeo sin saber taconear al ritmo de esos rápidos mordiscos de por la mañana. La puerta del ascensor se abre y me viene una ráfaga de felicidad que acaricia esos pelos que han quedado fuera de la coleta.
Busco algo en el bolsillo y no lo encuentro pero, sin embargo, hoy hay de todo fuera. El tráfico, la gente y las ganas. No hace falta más nada que tener ganas de hacer algo para hacerlo. Es tan sencillo... Sonrío. No sé si es por esas deliciosas galletas pero... creo que hoy me voy a comer el mundo.
Busco algo en el bolsillo y no lo encuentro pero, sin embargo, hoy hay de todo fuera. El tráfico, la gente y las ganas. No hace falta más nada que tener ganas de hacer algo para hacerlo. Es tan sencillo... Sonrío. No sé si es por esas deliciosas galletas pero... creo que hoy me voy a comer el mundo.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Las bodas sin corbata. La vida sin tacones.
Me gustaría saber porqué la gente, cuando ha de decir algo importante, demostrar algo importante, vivir algo importante, se viste de gala. Porqué tantas chaquetas, corbatas, tacones, vestidos de palabra de honor, peinados con mucha laca y horquillas y color en los labios. En todos esos actos importantes, en las conferencias, en las bodas, en las declaraciones, siempre se prepara todo antes con detalle y mimo. Y también me gustaría saber... porqué todas son iguales, porqué todas empiezan de la misma manera y porqué todas acaban de la misma forma. Porqué todos los novios que se casan bailan el mismo vals y porqué siempre que se puede, después de toda esa ceremonia, viajan a un sitio programado.
Aún me queda mucho que vivir y muchas cosas por delante, pero a día de hoy, prefiero pensar que yo no acabaré haciendo lo mismo. Que no me casaré en una Iglesia y que el día de mi boda no calzaré tacones y me pintaré los labios. Usaré el mismo perfume de siempre porque la gente, cuando lo huele, sabe que soy yo y sabe que ese es mío. Y nunca, nunca, nunca, programaré las cosas. Ni los viajes, ni las entradas y salidas. Porque es mejor que los planes aparezcan justo el día de antes. Porque... ¿quién sabe? A lo mejor ese día prefiero irme a otro sitio o prefiero viajar en barco, o en coche o.... se me ha quitado el miedo y prefiero volar en avión.
Y ojalá el futuro fuera para siempre, el trabajo durara toda la vida y hacer lo que me gusta también. Ojalá lleve a mi padre algún día a una obra y esta vez sea yo la que le enseñe a él el porqué de las cosas. Cómo se hacen y cómo se obtienen. Ojalá ésta dulce sensación me durara toda la vida, el sentir que todo lo bueno acaba de llegar y que lo malo se ha bloqueado con un filtro y no puede acceder a ti. Eso es sentirse protegida, vencer los miedos, esquivar los fracasos, no caer en la misma piedra gracias a una mano, a dos, a tres o a unas cuantas que sirven y que sabes que son de verdad.
Ojalá mis amigos, los que han estado hasta ahora, los que han llegado nuevos y a los que les importo pese a todas las cosas y distancias y vidas de por medio estuvieran en todos esos actos importantes del futuro. Y ojalá el amor durara toda la vida. ¿Y por qué no todas? Pues porque después de ésta no se sabe lo que pasa pero si tan sólo ésta fuera la única, la viviría siempre así. A mi manera. Con mis cosas, mis amigos, mis tonterías y mi yo más tú.
Y que el mundo tiemble y se ponga por delante.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)